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Carisma

El carisma de las Misioneras Hijas de Santa María Inmaculada, fundadas por el padre Giuseppe Battistella de los FSMI (1965), hace suya la inquietud apostólica del venerable Giuseppe Frassinetti por la promoción de la santidad y de la vida consagrada, elementos que crean una afinidad muy especial con la Congregación masculina de los FSMI.

De estos valores nace la atención que reservamos a los jóvenes en búsqueda vocacional: nuestras actividades se centran en el acompañamiento y en la formación para la santidad, del carisma virginal y de la vida consagrada.

Actualizando la intuición del venerable Frassinetti, las Constituciones de las MFSMI retoman algunos de sus lineamientos espirituales, tales como: el amor esponsal hacia Dios y el abandono confiado en Él, la humildad, la ascesis y la serenidad que brotan de la ofrenda de la propia persona, el amor a la cruz, la imitación del modelo de la Familia de Nazaret y la devoción especialísima a María, la espiritualidad eucarística, el primado de la oración con la práctica de la oración mental y el cristocentrismo teológico.

En el apostolado dirigido a las nuevas generaciones proponemos algunos medios que se convierten en instrumentos de santificación para la vida espiritual: se trata del método de vida, de las amistades espirituales, de la corrección fraterna y de una intensa vida sacramental. Por último, pero no menos importante, la dirección espiritual, considerada fundamental en lo que respecta al discernimiento de la voluntad de Dios y a la orientación vocacional.

La casa de fraternidad desempeña un papel indispensable en el acompañamiento vocacional: hoy está presente en Oristano y custodia el Santísimo Sacramento.

La síntesis carismática de las MFSMI puede resumirse en tres elementos: Mariano, Juvenil y Vocacional, donde el espíritu de familia desempeña un papel de gran importancia, como cuna en la que nacen las vocaciones y la espiritualidad eucarística.