Laicas consagradas
Somos las “Misioneras Hijas de Santa María Inmaculada”, laicas consagradas, con los tres votos evangélicos: Pobreza – Castidad – Obediencia.
Actualizamos la intuición del Venerable Sacerdote Giuseppe Prassinetti sobre la consagración laical femenina, acogiendo esta propuesta del Padre Giuseppe Battistella FSMI, modelo y maestro de santidad.
No vivimos separadas del mundo, sino plenamente insertas en él por vocación. Trabajamos para vivir.
En los distintos ambientes en los que actuamos, ningún hábito o signo nos distingue de la gente. Nuestro estilo de vida nos permite elegir vivir en grupos de vida fraterna, en familia o, si es necesario, solas.
Sea cual sea la situación personal, mantenemos la comunión entre nosotras y la fraternidad mediante un encuentro semanal del grupo local y un encuentro mensual de formación todas juntas, para cuidar el crecimiento humano y espiritual.
Ponemos, además, una atención particular a las circunstancias personales y de la sociedad, así como a las influencias del tiempo y del lugar en el que vivimos.
Llevamos el anuncio evangélico ante todo con nuestra vida, y cuando y donde es necesario, también con la palabra. El ambiente de trabajo y la escuela en el tiempo de estudio son el primer ámbito de anuncio, así como el contexto de nuestras familias, de los amigos y el eclesial.
Nuestra condición laical nos permite colaborar con todos los creyentes y actuar en las diversas asociaciones y movimientos. Conscientes de la vocación universal a la santidad, acogemos este don y este compromiso en la Iglesia, proponiendo a todos la “invitación a la santidad”.